Google · Búsqueda
Apareces cuando alguien escribe justo lo que ofreces. Es el canal con la intención más alta y el que antes trae contactos.
- Palabras clave con intención
- Anuncios por servicio
- Extensiones y llamada
Las cinco áreas, el mismo equipo de principio a fin.Cuéntanos tu proyecto ↗
Campañas en Google Ads y en Meta con una sola métrica encima de la mesa: cuánto entra por cada euro que sale. Empezamos midiendo, no gastando.
Tus cuentas a tu nombre. Sin permanencias.
En Google la demanda ya existe: alguien escribe lo que necesita y tú apareces con una respuesta. Es el canal más directo, y por eso el clic cuesta más caro.
En redes nadie te está buscando. Ahí el trabajo consiste en encontrar a la persona adecuada y darle un motivo para parar. Sale más barato llegar, pero cuesta más convencer.
Casi ningún negocio necesita solo uno de los dos. La cuestión es en qué proporción, y eso se decide con datos, no con intuición.
Trabajamos las plataformas que tienen sentido para tu negocio. Ni todas a la vez, ni una porque sí.
Lo vemos juntos ↗Apareces cuando alguien escribe justo lo que ofreces. Es el canal con la intención más alta y el que antes trae contactos.
Para que no te olviden. Recuerdas tu marca a quien ya te visitó y llegas a públicos parecidos por muy poco dinero.
Aquí mandan la creatividad y la segmentación. Se le enseña tu oferta a quien encaja con tu cliente, aunque todavía no te esté buscando.
Si vendes online, tus productos aparecen con foto y precio en Google y en Meta. Requiere un catálogo bien montado, y de eso nos ocupamos.
Para negocios con puerta a la calle. Anuncios acotados a tu radio de acción, que llevan llamadas, visitas y rutas hasta tu local.
Un buen anuncio contra una mala página no funciona. Preparamos el destino y montamos el seguimiento antes de encender nada.
Estas son las áreas del servicio. Tu propuesta concreta cuáles entran, con qué alcance y con qué inversión de partida.
Revisamos tu negocio, tus márgenes y a quién tienes delante. De ahí sale qué canal tiene sentido y cuánto hace falta para que la prueba sea concluyente.
Una cuenta ordenada por servicio o producto, con presupuestos separados. Si todo está en un mismo saco, no hay forma de saber qué funciona.
Textos y piezas gráficas pensados para cada canal, con varias versiones desde el principio para comparar cuál rinde.
Palabras clave, públicos, zonas y horarios. Y una lista de negativos que crece cada semana para dejar de pagar clics que no van a ninguna parte.
Revisión continua de pujas, anuncios y públicos. Se apaga lo que no rinde y se refuerza lo que sí, con la cuenta a la vista.
Un informe mensual con inversión, contactos y coste por contacto, explicado en castellano. Y acceso a la cuenta siempre que quieras mirarla.
Las cuentas son tuyas.
Google Ads, Meta y la analítica se crean a tu nombre. Si un día lo llevas a otro sitio, te llevas también el histórico.
El objetivo cambia la estructura, el mensaje y la forma de medir. Conviene decidirlo antes, no sobre la marcha.
El caso más común. Anuncios en búsqueda hacia una página preparada para pedir presupuesto, con el teléfono siempre a mano.
Shopping y catálogo con seguimiento de compras, para poder hablar de retorno real y no de clics.
Una apertura, una promoción o un evento. Campaña acotada en el tiempo, con más peso en redes para generar la demanda que aún no existe.
Remarketing sobre quien visitó tu web o dejó el carrito. Es casi siempre lo más rentable de una cuenta.
Vídeo y display para darte a conocer en tu zona. No trae contactos mañana, pero abarata todo lo demás con el tiempo.
Auditamos lo que tienes montado, te decimos dónde se está yendo el dinero y si merece la pena arreglarlo o empezar de cero.
Una selección de trabajo donde la publicidad se apoya en la marca y en la web que hay detrás.
↗Beach club con restauración y fiestas. Marca, web y campañas para llenar el aforo, con una ticketera propia detrás.
↗Un evento con fecha cerrada: web propia y software de venta de entradas.
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Cuatro pasos, y el tercero no termina nunca mientras la cuenta esté activa.
Objetivo, canales, presupuesto mínimo para que la prueba diga algo y qué vamos a considerar un contacto válido.
Un plan y un númeroCreamos las cuentas a tu nombre, preparamos la página de destino, escribimos los anuncios y dejamos la medición funcionando.
Todo listo y medidoLas primeras semanas son de aprendizaje. Se ajustan pujas, se descartan búsquedas que no valen y se prueban creatividades nuevas.
Coste por contacto a la bajaInforme mensual con lo que entró y lo que costó, y una recomendación clara: subir, mantener o cambiar de enfoque.
Decidir con datosSi la cuenta no rinde, te lo decimos. Aunque sea para dejarlo.
Cuéntanos tu caso ↗Lo que suele salir en la primera conversación. Si te queda alguna duda, hablamos.
Depende del sector y de la competencia que tengas: no cuesta lo mismo un clic de un abogado que el de una peluquería. En la primera reunión miramos qué se está pagando en tu mercado y te decimos cuál es el mínimo para que la prueba tenga sentido. Por debajo de esa cifra no hay datos suficientes para decidir nada, y preferimos decírtelo antes que gastarlo.
Los primeros contactos pueden llegar en días, y esa es la gran diferencia con el SEO. Ahora bien, las primeras semanas son de aprendizaje: se está pagando por descubrir qué búsquedas y qué públicos funcionan. El coste por contacto de la primera semana no es el que vas a tener después.
El SEM es alquilar el sitio: apareces mientras pagas, y el día que paras desapareces. El SEO es comprarlo: tarda meses en dar fruto, pero después se sostiene sin pagar por cada visita. No compiten, se complementan. Lo habitual es empezar con campañas mientras el posicionamiento madura, e ir bajando la inversión en anuncios a medida que el orgánico tira.
Si lo que vendes ya se busca —una reparación, un abogado, un dentista—, se empieza por Google: la demanda existe y solo hay que recogerla. Si vendes algo que la gente no sabe que quiere, o tienes un producto muy visual, Meta suele salir más rentable. Con presupuesto ajustado, mejor un canal bien trabajado que dos a medias.
Sí, y es importante que quede claro. Una cosa es lo que le pagas a Google o a Meta, que se carga en tu tarjeta y va íntegro a la plataforma, y otra los honorarios por gestionar las campañas. Nosotros no cobramos comisión sobre lo que inviertes: así no tenemos ningún incentivo en recomendarte gastar de más.
Sí. Auditamos la cuenta, miramos en qué se está yendo el dinero y te decimos con franqueza si merece la pena reordenar lo que hay o empezar de cero. A veces el problema no está en la campaña sino en la página a la que lleva, y eso también te lo diremos.
Muchas veces vale tu web, si la página a la que llega el anuncio responde exactamente a lo que se prometió. Cuando no encaja, una landing específica suele mejorar bastante el resultado, porque quita distracciones y deja una sola acción posible. Lo valoramos antes de encender, no después de gastar.
Cuéntanos qué vendes y a quién. Te decimos qué canal tiene sentido y desde cuánto merece la pena empezar.
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